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Entevista en La Razón: Sarah Lark: «Prefiero los caballos a los hombres.»

Entevista en La Razón: Sarah Lark: «Prefiero los caballos a los hombres.»

Con firma propia.  Profesión: escritora, domadora y salvadora de caballos. Nació: en 1958, en Bochum (Alemania). Por qué está aquí: por su novela «En el país de la nube blanca» (Ediciones B). Ya ha vendido 2 millones de ejemplares en Europa.

– «En el país de la nube blanca». Dos mujeres, en 1852, viajan de Londres a Nueva Zelanda para casarse con dos hombres a los que no conocen. ¿Usted haría algo así?

– No. Pero no sé si lo que sucede hoy es mejor: aquí llegan muchas rusas con la sola intención de casarse. Y hay hombres que viajan por lo mismo. Creo que existen hasta catálogos.

– Leo que sus novelas van especialmente dirigidas a las mujeres…

– Soy lista: lo hago porque las mujeres leen más. Y porque a mí también me gustan las historias de amor y odio. Y de aventuras.

– ¿Cómo se escribe para las mujeres? ¿Qué quieren leer ellas?

– Creo que a las mujeres les gusta descubrir países y culturas, nuevas historias de amor, soñar, viajar con la mente.

– Se ha despachado una novela de casi 800 páginas, un buen tocho…

– Las mujeres quieren historias largas. Los hombres buscan más la síntesis. Además, mi novela les puede servir de arma defensiva, ja, ja, ja.

ABC Cultura: «La terapia con caballos da valentía a mujeres maltratadas.»

ABC Cultura: «La terapia con caballos da valentía a mujeres maltratadas.»

«Tengo una potrilla, de una ganadería famosa, a la que querían sacrificar porque su cuello no es perfecto. Una yegua me llegó esquelética porque no le daban de comer…»

Por Antonio Astorga

El hombre, Hobbes y Leviatán mediante, es un ¿lobo para el animal?

– No entiendo cómo alguien puede maltratar a un caballo. Muchos jinetes son malos y los maltratan. A veces no les dan suficiente comida. La última yegua que recibí era esquelética porque no comía lo suficiente. ¡No sé por qué la gente hace esto!

– Vive usted rodeada de perros, gatos y caballos en Mojácar. ¿Y de algo más?

– … Y de una mula. En la finca tenemos actualmente catorce caballos, cuatro perros y unas gatitas.

– Cuando los caballos mueren en la carretera, o son abandonados, usted los salva. Es admirable.

– Les doy un lugar. Tengo dos jóvenes, que nadie quería, y varios viejos, ya retirados tras haber trabajado en pruebas de equitación casi toda su vida.

– Llegarán desnutridos, apaleados por el hambre.

– Hay uno que tiene problemas con sus pulmones, y otros más viejos con dificultades en patas y tendones. Recojo caballos viejos, que nadie quiere.

 

Artículo en El Periódico: La nube blanca maorí

Artículo en El Periódico: La nube blanca maorí

UNA SERIE QUE HA SIDO SUPERVENTAS EN ALEMANIA

La nube blanca maorí

Christiane Gohl publica la primera parte de una trilogía histórico-romántica sobre la Nueva Zelanda colonial

La autora, que firma como Sarah Lark, agota tres ediciones en un mes

«Cuenta una leyenda muy romántica que los primeros maorís que llegaron a Nueva Zelanda desde la Polinesia fueron una pareja. Él se había enamorado de la esposa de un amigo. Lo mató y escapó con ella de su isla sin saber adónde iban.

La primera imagen que vieron de Nueva Zelanda, donde hay mucha niebla, fue la de una isla envuelta en una nube blanca». De ahí surge el título En el país de la nube blanca (Ediciones B), explica, en un más que correcto castellano, la escritora alemana Christiane Gohl (Bochum, 1958), en conversación telefónica desde Mojácar, donde vive desde hace 11 años, rodeada de caballos, perros y gatos, tras enamorarse de la costa de Almería.

La novela, de 750 páginas protagonizadas por dos mujeres que zarpan de Inglaterra para casarse con neozelandeses que no conocen, es la primera entrega de la Trilogía de los Maoríes, una saga familiar histórico-romántica ambientada en la Nueva Zelanda del siglo XIX colonizada por los británicos, que se extiende hasta la primera guerra mundial. En Alemania ya es superventas con dos millones de ejemplares y En el país de la nube blanca parece estar abriéndose hueco en España gracias al boca oreja. En solo un mes suma dos reediciones, de 3.000 y 5.000 ejemplares a la tirada inicial de 13.000.

Artículo en El Periódico en la Feria del Libro de Fráncfort

Artículo en El Periódico en la Feria del Libro de Fráncfort

El ‘fenómeno Sarah Lark’ suma cinco novelas más

Ediciones B se asegura la continuidad de la serie iniciada con ‘En el país de la nube blanca’

Por Ernest Alós / La feria del libro de Fráncfort

La escritora sorpresa en las listas de libros más vendidos de los últimos meses, la alemana Sarah Lark, se convertirá en una ocupante habitual de las mesas de novedades de las librerías españoles durante los próximos años.

Ediciones B firmó ayer en Fráncfort un acuerdo para publicar cinco libros más de la escritora afincada en Mojácar (Almería). Los dos que siguen a En el país de la nube blanca y una segunda trilogía también situada en Nueva Zelanda.

En el país de la nube blanca, publicado hace seis meses en castellano y hace unas semanas en catalán, lleva distribuidos más de 100.000 ejemplares, que llegarán en los próximos días a 150.000 tras una reimpresión para cubrir los encargos de cara a la campaña navideña. Unas cifras que contrastan con el débil ritmo de ventas del mercado, con un descenso acumulado en los últimos dos años de entre el 15% y el 20%.

El making-off del reportaje para Woman, contado por Sarah

El making-off del reportaje para Woman, contado por Sarah

Hola a todas, he aquí un breve informe sobre mi Homestory para Woman.

Antes que nada, un tema esencial: quienes crean que la de modelo es una profesión estupenda, se equivocan. Vale, Heidi Klum no tiene que maquillar a sus compañeros (como yo a mis caballos, por ejemplo), pero en enero pasan frío igual que yo porque hay que vestirse para el número de abril.

Para empezar: el día anterior ya había separado a los caballos menos mugrientos y dado un baño a los demás con la esperanza de que se secaran durante la noche. Por si acaso, y para comprobarlo, me había puesto el despertador una hora antes de lo habitual. Durante la noche me despertó una lluvia torrencial, así que abandoné la idea y volví a adelantar la hora del despertador. Pero a la mañana no llovía, de modo que a las ocho y media volvía a estar en el establo, y al menos el semental (seguramente a causa de su elevada temperatura corporal,  como es común en los machos, motivo por el cual los mosquitos siempre pican a las hembras) estaba seco. Mula se había secado a medias, y en cuanto a Möppi y Grainné, debían de haberse quedado bajo techo, porque también estaban secos. De manera que primero limpié al semental, que ya estaba cambiando de pelaje, lo que simplificó la tarea; luego, mediante grandes cantidades de agua, lavé a Mula. Les apliqué a todos abundante spray para darles brillo, limpié el establo y recé para que no empezara a llover otra vez. Luego más spray y un último cepillado a Möppi y a Grainné. Por fin los cuatro estaban listos para ser fotografiados. Según mis cálculos, aún disponía de media hora, y me dediqué a quitarle la mayor parte de la mugre a Tosca y a Aurora, puesto que ambas yeguas estaban bastante secas (un instante después, Aurora volvió a revolcarse en el barro). A los demás caballos sólo se los podía mirar de lejos.

Corrí a darme una ducha, me puse ropa guapa y entretanto salió el sol. Y justo cuando acabé de secarme el cabello llegó la gente de Woman. Todavía no me había maquillado, pero eso no era grave, puesto que los de la revista trajeron una estilista, además de los redactores y un fotógrafo, todos de Madrid. Vicky me embelleció de manera increíble mientras el fotógrafo buscaba encuadres. Y por fin la cosa se puso en marcha. Primero, fotos de Möppi y Grainné. Ignoro por qué querían fotografiarlos justo delante de la casita de madera de Gabi, pero Susana había llegado también para hacer una especie de making-of para Facebook y echó una mano con uno de los caballos. Tomaron bonitas fotos de Grainné y Möppi.

Después el fotógrafo pretendía tomar una de mí empuñando una bielda delante del granero, como si juntara paja vestida con mi jersey de diseño. Sin embargo, sólo lo consiguió en parte, porque no hubo manera de que Johannes encontrase una bielda. Además, tampoco había mucha paja, ya que Johannes la había empleado para encender el fuego. Por fin el fotógrafo encontró un rastrillo, que por así decirlo remplazaría a la bielda.

Insistí en que Florimond apareciera en las fotos para que de ese modo se volviera famoso, así que dedicamos horas a tomar fotos en el granero. Al final, obtuvimos unas fotos muy sexis, incluida una estupenda con Flori, pero yo estaba cubierta de paja. (Ahora sé el motivo por el cual no hay que amontonar paja enfundados en jerséis de diseño: dejan pasar las briznas y me las encontré en todos y cada uno de mis orificios corporales).

No contento con ello, el fotógrafo me arrastró hasta el río y, tras una peligrosa escalada, me fotografió en plan “Sirenita” encima de una roca. Con tanto trajín mis trapos ya no tenían un aspecto presentable, pero en el fondo daba igual, porque ahora querían fotografiarme “durante mis tareas con los caballos”. Así que me vestí de amazona, saqué a Rasty del establo como si me dispusiera a cepillarlo. Entretanto,  el fotógrafo (que resultó que tenía alergia al pelo de los animales) seguía a lo suyo, para lo que contó con el inestimable apoyo de Timida. Mientras él disparaba sin parar,  la mula se le acercaba cada vez más, quizá para que le rascara el trasero, o porque todo aquel asunto le interesaba en serio. Por fin el fotógrafo se dio por vencido y se apoyó contra Timi mientras le daba a la cámara.
Rasty se lo tomó con mucha calma, algo inusual en él y digno de mención. Pero, claro, es un pony galés y estos llevan lo de posar en la sangre: todos son modelos natos. Luego lo ensillé y lo saqué al picadero. Rasty lo consideró una auténtica innovación: tres vueltas al paso, media vuelta y una vez más al paso hacia el establo, tres vueltas en torno a la casa y, como al fotógrafo se le ocurrió de pronto que estaría bien incluir a Timi, dimos otras tres vueltas con éste y luego se acabó: desensillar y darle chuches a los animales. Rasty pareció de la idea de que aquello tenía que repetirse.
Por fin pude dejar a todos los animales en el establo y cambiarme para ir a Mojácar. Esta vez, por favor, con ropa clara y alegre, porque las fotos eran para el número de abril. Así que me puse un vestidito veraniego de color claro, zapatos a juego y una chaquetita ligera que Anna volvió a planchar… ¡Gracias, Anna! Entretanto, Como lucía el sol, se decidió que el atuendo resultaría apropiado, pero lo cierto es que hacía un frío de muerte. Casi me congelo en el restaurante, en el que lo primero que hice fue devorar un sándwich, porque me estaba muriendo de hambre. Mientras tanto, el fotógrafo encontró un lugar estupendo en la playa: una vieja terraza medio en ruinas, donde me fotografió durante horas nuevamente en pose de “Sirenita”. Después, paseo por la playa. Como los zapatos eran de tacón, resultó un engorro, así que me los quité y caminé descalza. Cuando más tarde vi las imágenes en el display, me encantaron. ¡Pero nadie me quita el frío que pasé!

A continuación resolvimos echar un vistazo en un par de tiendas. Me habría gustado comprar algo, pero estaban cerradas.

Luego condujimos hasta el pueblo, lo recorrimos una vez y posé ante toda clase de rincones más o menos románticos.  Por fin, cuando eran las cinco y media, el sol decidió marcharse Aún tomamos un café en Koi,  hicimos la entrevista (las mismas preguntas de siempre) y a las ocho y media estaba de vuelta en casa. Y ahora no descorcharé una botella de vino sino de champán, porque me lo merezco.

Saludos a todas,

Sarah

Sarah Lark en MujerHoy.com

Sarah Lark en MujerHoy.com

SARHA LARK: “Escribo para mujeres porque conozco y comparto sus sueños.”

Se enamoró de España porque cree que aquí somos “muy emocionales” aunque no hablemos mucho sobre sentimientos, algo que también le resulta atractivo. “La gente a la que le gusta comentar sus sentimientos está más interesada en manipularte que en entenderte”, dice. Aun así, escribe sobre emociones. Su novela ‘En el país de la nube blanca’ (Ediciones B), que cuenta el viaje de dos chicas a Nueva Zelanda para casarse con desconocidos, ya tiene más de 150.000 lectores en España y dos millones en todo el mundo.

‘La canción de los maoríes’, que se publica el 29 de febrero, sigue ahondando en el amor. Christiane Gohl (su nombre real) dice no estar enamorada porque es demasiado romántica para tener pareja. Sus amores son sus perros y los caballos que acoge en su finca –vive en Mojácar (Almería) desde hace 11 años– para que no sean sacrificados.

¿Y es el secreto de su éxito? Dice que los textos románticos son algo parecido a soñar despiertos de forma pasiva, “y eso nos da tranquilidad y felicidad aunque nuestras vidas sean complicadas. Es un recurso para mantener la estabilidad emocional. Por eso creo que es beneficioso leer historias románticas, siempre y cuando no nos las tomemos en serio.” Sus lectores son, sobre todo, mujeres. “Escribo para ellas porque conozco y comparto sus sueños”, asegura Lark.

Biografia de Sarah Lark

Biografia de Sarah Lark

Sarah Lark, seudónimo de una exitosa escritora alemana que vive en España, trabajó durante muchos años como guía turística y pronto descubrió su fascinación por Nueva Zelanda. Con En el país de la nube blanca cautivó a millones de lectores en todo el mundo. La canción de los maoríes es su apasionante y esperada continuación, a la que seguirá Der Ruf des Kiwis.